El país alcanzó uno de los niveles más bajos de desocupación en años, pero la medición desestacionalizada pasó de 8,4 % a 8,7 % entre marzo y abril.
El mercado laboral colombiano sigue mostrando cifras favorables, pero abril dejó señales que comienzan a preocupar.
Aunque la tasa de desempleo se ubicó en 8,8 % en el cuarto mes de 2026 —uno de los registros más bajos para este mes en los últimos años— el indicador dejó de descender por primera vez en 20 meses consecutivos y se mantuvo exactamente en el mismo nivel observado en abril de 2025.
Más allá del dato principal, los resultados divulgados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) muestran que el mercado laboral podría estar entrando en una fase de moderación.
Una de las señales más relevantes es que la tasa de desocupación desestacionalizada pasó de 8,4 % en marzo a 8,7 % en abril. Es decir, una vez eliminados los factores estacionales, el desempleo aumentó frente al mes inmediatamente anterior.
A ello se suma otro elemento que viene ganando protagonismo en los últimos meses: el peso de la administración pública, la educación y los servicios de salud como motores de la generación de empleo.
Este sector aportó por sí solo cerca de 234.000 nuevos ocupados en el último año y explicó un punto porcentual completo del crecimiento total de la ocupación nacional, consolidándose como el principal generador de puestos de trabajo en el país.
Dentro de esta sobresale especialmente la administración del Estado y la aplicación de políticas públicas, responsable de 216.000 nuevos puestos.
En contraste, los sectores más perjudicados siguen siendo la Industria, el Alojamiento y los servicios de comida y la Construcción, con destrucciones de empleo entre el -1,9 % y el -5,5 % anual.
Ante esa realidad, Andrés Langebaek Rueda, exvicepresidente de Anif, sostiene que:
“Habrá que esperar a que pase el proceso electoral, que se asocia a un mayor gasto público, para ver cómo se consolidan las tendencias”.
Durante la presentación de los resultados, Piedad Urdinola, directora del Dane, mencionó que el 8,8 % observado en abril corresponde al nivel más bajo para ese mes desde que existe una serie comparable, igualando el registro alcanzado un año atrás.
La funcionaria destacó además que tanto la tasa de ocupación como la tasa global de participación laboral ya se ubican por encima de los niveles observados antes de la pandemia.
Por su parte, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, dijo:
“Es positivo que el desempleo no haya subido. Pero una tasa estable no puede ocultar que 13,1 millones de colombianos siguen en la informalidad”.
Y advirtió que:
“El rebusque no puede ser la política laboral del país”.
Las cifras del Dane muestran que en abril había 24,3 millones de personas ocupadas en Colombia, unas 701.000 más que un año atrás.
Al mismo tiempo, la población desocupada aumentó en 67.000 personas, hasta 2,34 millones, mientras que el grupo de personas por fuera de la fuerza laboral se redujo en cerca de 220.000.
De los 701.000 nuevos ocupados registrados en el último año, cerca de 559.000 correspondieron a mujeres, mientras que los hombres aportaron 142.000.
Para Urdinola, este resultado refleja un “muy buen comportamiento” del mercado laboral femenino, especialmente entre las mujeres de 25 a 54 años, segmento que concentró la mayor parte de los nuevos puestos de trabajo.
Sin embargo, para la presidenta de AmCham Colombia:
“Trabajar sin estabilidad, sin protección y sin ingresos suficientes no es progreso: es supervivencia”.
Por lo que insistió en que el país:
“Necesita pasar de ocupar personas a crear empleo formal, productivo y con bienestar”.
La brecha laboral entre hombres y mujeres también continuó reduciéndose. La tasa de desempleo masculina se ubicó en 7,1 % y la femenina en 10,9 %, para una diferencia de 3,8 puntos porcentuales.
Según destacó la directora del Dane, se trata de la menor brecha registrada desde que existe una serie estadística comparable.
Otros motores del empleo
La construcción ocupó el segundo lugar en la generación de empleo en el país durante abril de 2026, con 153.000 nuevos puestos de trabajo, impulsada principalmente por la construcción de edificios y por las obras de ingeniería civil.
Le siguieron las actividades artísticas, recreativas y otros servicios, con 148.000 nuevos ocupados, y las actividades profesionales, científicas, técnicas y administrativas, con 114.000.
En contraste, algunos sectores continuaron mostrando debilidad.
El comercio y la reparación de vehículos perdieron 85.000 empleos, mientras que información y comunicaciones redujo 32.000 puestos de trabajo y las actividades financieras y de seguros retrocedieron en 26.000 ocupados.
El Dane encontró que buena parte del dinamismo laboral provino de actividades donde la participación femenina es particularmente alta.
Las actividades artísticas, recreativas y otros servicios aportaron 149.000 nuevas ocupaciones para las mujeres.
Dentro de estas sobresalió el empleo doméstico, que generó cerca de 153.000 puestos adicionales durante el último año.
La ocupación femenina también mostró avances en agricultura, manufactura, alojamiento y servicios de comida, actividades profesionales y transporte, entre otras ramas económicas.
Por el lado de los hombres, la construcción fue el principal motor de generación de empleo, seguida por la administración pública y las actividades profesionales y administrativas.
Persiste la alta informalidad
El desafío sigue siendo la calidad del empleo.
Y es precisamente allí donde aparece otra de las alertas: el país todavía cuenta con más de 13,1 millones de trabajadores informales.
De los 701.000 nuevos ocupados generados durante el último año, cerca de 195.000 correspondieron a trabajadores informales.
Las cifras también muestran que la realidad del mercado laboral sigue siendo muy distinta según la región que se observe.
En el trimestre móvil febrero-abril de 2026, Quibdó volvió a registrar la mayor tasa de desempleo entre las 23 principales ciudades y áreas metropolitanas del país, con 25,1 %.
Le siguieron Cartagena (13,1 %), Riohacha (12,8 %), Santa Marta (12 %), y Valledupar (11,5 %).
En contraste, los menores niveles de desocupación se observaron en Villavicencio (7,5 %), Pereira (7,6 %), Bucaramanga (7,9 %), Neiva (8,1 %) y Bogotá (8,2 %).
La situación resulta aún más desafiante cuando se amplía la mirada a las 32 capitales y cinco ciudades intermedias.
Allí, Buenaventura encabezó el listado con una tasa de desempleo de 25,2 %, seguida por Inírida (24,5 %), Barrancabermeja (23 %), Mitú (18 %) y Arauca (17 %).
En el extremo opuesto se ubicaron Leticia (3,5 %), Rionegro (5 %), Yopal (6,2 %), Mitú (6,8 %) y Villavicencio (7,4 %).
Durante la presentación de los resultados, la directora del Dane, Piedad Urdinola, llamó la atención sobre otro fenómeno persistente: las brechas laborales entre hombres y mujeres siguen siendo particularmente amplias en varias ciudades de la Costa Caribe y del Pacífico.
Casos como Cartagena, Riohacha, Santa Marta, Sincelejo, Barranquilla y Quibdó continúan mostrando diferencias importantes tanto en participación laboral como en desempleo femenino frente al masculino.
Estas diferencias regionales evidencian que, aunque el promedio nacional permanece en niveles históricamente bajos, los avances del mercado laboral no se distribuyen de manera homogénea.
Mientras algunas ciudades ya registran tasas cercanas al pleno empleo, otras continúan enfrentando problemas estructurales de generación de puestos de trabajo, informalidad y baja participación laboral, revela el Dane en sus estadísticas.
Fuente: El Tiempo