El seguro de hogar sigue rezagado en Colombia aunque ocho de cada diez lo consideran necesario.
Colombia es el país de América Latina donde existe la mayor preocupación por la seguridad estructural de las viviendas, de acuerdo con el más reciente informe “Seguridad y Protección: Lo que los latinoamericanos protegen en el hogar”, elaborado por Chubb. El estudio reveló que el 62% de los colombianos identifica la estructura y la construcción como el principal aspecto a proteger en una vivienda, un resultado que supera al registrado en Argentina, Brasil, Perú y México, y que refleja una creciente percepción sobre los riesgos que pueden afectar el patrimonio familiar.
El informe muestra que la inquietud de los colombianos frente al estado de las viviendas supera ampliamente la observada en otros mercados de la región. Mientras en Colombia el 62% de los consultados considera que la estructura y la construcción representan su mayor preocupación, ese porcentaje alcanza el 55% en México, el 50% en Brasil y Perú, y el 48% en Argentina. La diferencia evidencia una percepción más alta frente a la necesidad de proteger la estabilidad de los inmuebles.
La aseguradora explicó que muchos propietarios no detectan a tiempo cuando la base estructural de una vivienda comienza a presentar deterioro. Esa situación puede derivar en problemas de mayor complejidad, con reparaciones costosas y, en algunos casos, difíciles de revertir. La estabilidad de una vivienda depende en buena medida del estado de sus cimientos, por lo que una identificación oportuna de los daños resulta determinante para evitar afectaciones posteriores.
Entre las causas que pueden comprometer la estructura de una vivienda se encuentran factores como un drenaje deficiente o la compactación inadecuada del suelo. A ello se suma la humedad, un fenómeno frecuente en distintas regiones del país que, según el informe, degrada los cimientos y acelera los procesos de asentamiento, afectando progresivamente la estabilidad estructural del inmueble y aumentando la probabilidad de daños de mayor alcance.
Grietas, humedad y asentamientos elevan el riesgo para las viviendas
El estudio identifica diferentes señales que pueden advertir sobre la necesidad de realizar una inspección estructural. Entre ellas aparecen las grietas diagonales o con forma de escalera en muros interiores y exteriores, además de puertas y ventanas que comienzan a trabarse o dejan de cerrar correctamente como consecuencia de movimientos en la estructura de la vivienda.
También se consideran señales de alerta los pisos hundidos o inclinados más de lo habitual, las separaciones visibles entre los muros y los muebles fijos, la presencia de humedad o moho en paredes bajas o sótanos, la putrefacción de elementos de madera, el incremento en las facturas de energía y el ingreso de plagas, situaciones que pueden estar relacionadas con problemas estructurales que requieren una evaluación especializada.
Postergar las reparaciones puede traer consecuencias que van más allá del deterioro físico del inmueble. El informe advierte que los daños estructurales favorecen la aparición de filtraciones, afectan las redes de plomería, incrementan los costos de mantenimiento y reducen el valor comercial de la propiedad. Además, representan un riesgo para quienes habitan la vivienda y pueden dificultar una futura negociación de venta al obligar a ofrecer descuentos importantes.
El seguro de hogar aún tiene baja penetración en Colombia
Pese a la elevada preocupación por la seguridad de las viviendas, la contratación de seguros de hogar continúa siendo limitada. Según Chubb, el 81% de los colombianos reconoce que asegurar su vivienda es fundamental, pero únicamente el 21% cuenta actualmente con una póliza, lo que evidencia una amplia diferencia entre la percepción del riesgo y las decisiones de protección patrimonial.
La compañía señala que un seguro de hogar puede convertirse en un respaldo importante para enfrentar daños estructurales ocasionados por sismos, filtraciones u otros eventos cubiertos por la póliza. Además de asumir gastos de reparación, este tipo de cobertura puede contemplar evaluaciones profesionales y procesos de restauración de los espacios afectados, dependiendo de las condiciones contratadas.
Las pólizas de vivienda también pueden incluir protección frente a robos, incendios y desastres naturales, ampliando el alcance de la cobertura y ofreciendo una herramienta para reducir el impacto económico de situaciones inesperadas. De esta manera, la protección del inmueble no solo se relaciona con la recuperación física de la vivienda, sino también con la estabilidad financiera de las familias frente a eventos que comprometan su patrimonio.
“Entender el entorno y el estilo de vida de las personas es fundamental para identificar sus principales inquietudes y necesidades”, expresó Andrés Serrano, vicepresidente de la línea de consumo de la aseguradora.
El directivo agregó que “proteger tu hogar no se trata solo de reconstruir después de un daño, sino de contar con la tranquilidad de saber que tienes un respaldo confiable frente a lo inesperado“.
Fuente: PORTAFOLIO