El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, fue citado con el ministro de Hacienda, Germán Ávila, a un debate de control político para explicar las recientes políticas monetarias del Banco, como la subida de 100 puntos de las tasas de interés.
Villar argumentó que el aumento del salario mínimo de un 23% aumentó las expectativas de inflación. La inflación subió en marzo de este año y quedó en 5,56%. Entre febrero y marzo, la variación fue de 0,78%, superior a la del mismo mes de 2025 (0,52%).
A su turno, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, lo contraargumentó y negó que el aumento del salario mínimo haya elevado las expectativas. “La causa de ese fenómeno inflacionario (…) son choques de oferta, producto de sucesos de la economía y de la realidad mundial”, dijo.
Añadió que las acciones tomadas por el Banco responden al “mandato constitucional de velar por el poder adquisitivo del peso, en coordinación con la política económica” del gobierno. El objetivo de la política monetaria, dice, es mantener una tasa de inflación baja.
“A mí sí me duele subir las tasas de interés”. Según cuenta, le “duele no poder estar como los demás países de América Latina o del mundo” que, a diferencia de Colombia, sí están bajando las tasas. “Me duele, me encantaría venir aquí y decir que la inflación bajó”, añadió.
Así va la pelea de Petro con el Banrep.
Anoche, el presidente amenazó con subir el mínimo si se vuelven a subir las tasas. La advertencia se la hizo el presidente Gustavo Petro al ministro Ávila, mientras volvía a criticar los aumentos a la tasa de interés de 200 puntos en lo que va del año.
“Si la Junta sigue con esa tontería, volvemos a subir el salario”, dijo Petro. Sin embargo, no se puede subir el mínimo por segunda vez. Solo se podrá subir con el proceso de concertación tripartito, que conforman el gobierno, los empleadores y los trabajadores.
Si esa instancia no llega a un acuerdo antes del 30 de diciembre, el Ejecutivo podrá fijar el aumento por decreto, tal como ocurrió con el de este año. La Ley 278 de 1996 indica que no se contemplan mecanismos para decretar aumentos adicionales del salario mínimo en el mismo año fiscal.
El gobierno rompió relaciones con el Banco. En marzo, el banco decidió subir la tasa de interés en 100 puntos, con una mayoría de 4 a 3. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, en respuesta a esa decisión, consideró que se hacía para “beneficiar a los bancos privados” y rompió relaciones con el banco.
Esta decisión podría implicar que el ministro no asista a las sesiones del banco, que según el decreto que regula al Banco de la República, no podría sesionar sin él. Este decreto fue demandado ante el Consejo de Estado y ya fue admitido. La decisión sobre la medida cautelar para suspender podría conocerse pronto.
Los choques continuaron. Desde esa decisión, el presidente y varios ministros han acusado al banco de hacer campaña con la decisión de tasa de interés.
Incluso el presidente atacó a Laura Moisá, una codirectora nombrada por él y que usualmente ha votado alineada con el gobierno, porque en la última decisión votó por mantener la tasa y no por bajarla.
Esta semana, el Ministerio organizó un foro sobre política monetaria al que el gerente del banco, Leonardo Villar, decidió no asistir, en parte por los ataques del ministro a los codirectores. El presidente calificó esta decisión como una huida al debate.
Fuente: La Silla Vacía