El gremio constructor alertó que la eliminación de los subsidios de vivienda y las coberturas a la tasa de interés profundizó la desaceleración del sector. Las iniciaciones de vivienda registraron en abril su nivel más bajo en 16 años y más de 70.000 hogares se han visto afectados por los cambios en la política habitacional.
La construcción de vivienda en Colombia atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Lo que inicialmente se presentó como una desaceleración del mercado ha evolucionado hacia una contracción profunda que hoy ubica al sector en niveles que no se observaban desde hace más de una década y media.
De acuerdo con el más reciente informe de Corficolombiana, durante abril de 2026 se iniciaron únicamente 7.468 unidades de vivienda, sumando tanto proyectos de Vivienda de Interés Social (VIS) como de vivienda No VIS. Esta cifra representa uno de los registros más bajos de los últimos años y refleja la magnitud de la crisis que enfrenta actualmente la actividad edificadora en el país.
Para encontrar un dato similar es necesario remontarse hasta abril de 2010, cuando se reportó el inicio de 7.573 viviendas. La comparación histórica permite dimensionar la gravedad del panorama actual.
La situación resulta aún más preocupante cuando se analiza frente a los niveles alcanzados en años recientes. En abril de 2022 se iniciaron 20.256 viviendas en Colombia, por lo que el resultado actual representa una caída cercana al 62 %, evidenciando una fuerte reducción en la actividad constructora.
La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) ha señalado que uno de los principales factores detrás de esta situación fue el cierre definitivo del programa de subsidios “Mi Casa Ya”, decisión que se materializó en diciembre de 2024 y que, según el gremio, impactó directamente la confianza de los compradores y el acceso de miles de familias a una vivienda propia.
De acuerdo con la organización, la eliminación de este programa no solo implicó la suspensión de los subsidios para la adquisición de vivienda, sino también la desaparición de las coberturas a las tasas de interés que ayudaban a reducir significativamente el valor de las cuotas hipotecarias para los hogares beneficiarios.
Como consecuencia de esta medida, 23.434 hogares que recibieron subsidios entre 2024 y 2025 perdieron la posibilidad de acceder a mecanismos que les permitían disminuir hasta en un 30 % el valor de sus cuotas mensuales de crédito hipotecario.
A esta cifra se suman otras 44.422 familias que ya se encontraban registradas en la plataforma oficial del programa y cumplían con los requisitos exigidos para acceder al beneficio, pero que vieron cerrada la posibilidad de presentar nuevas solicitudes sin que se anunciara una alternativa equivalente.
En total, Camacol estima que más de 70.000 hogares resultaron afectados de manera directa por la finalización de la política de subsidios.
La preocupación del sector aumenta al contrastar este panorama con la dinámica demográfica del país. Según el gremio constructor, en Colombia se conforman aproximadamente 370.000 nuevos hogares cada año, mientras que la oferta formal de vivienda apenas alcanza a poner en el mercado menos de 170.000 unidades anuales.
Esta diferencia continúa ampliando el déficit habitacional y limita las posibilidades de acceso a vivienda para miles de familias.
Otro de los efectos más visibles de la incertidumbre generada alrededor de los subsidios ha sido el incremento en los desistimientos de compra.
Según datos del sector, los desistimientos de vivienda alcanzaron en enero de 2026 un máximo histórico superior a las 30.000 unidades. Estas cifras corresponden a hogares que habían iniciado procesos de compra, especialmente de viviendas sobre planos, pero que finalmente decidieron abandonar la adquisición debido a las dificultades financieras o a la incertidumbre sobre los apoyos estatales.
Desde Camacol señalan que este comportamiento refleja el impacto que han tenido los cambios en la política habitacional sobre las familias de menores ingresos, quienes tradicionalmente han dependido en mayor medida de los subsidios y de los mecanismos de apoyo financiero para acceder a vivienda propia.
La situación del sector también tiene importantes implicaciones económicas para el país.
Datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) muestran que el valor agregado de la construcción acumula dos años y medio consecutivos de caídas, convirtiéndose en uno de los principales obstáculos para la recuperación económica nacional.
Entre los indicadores que evidencian esta tendencia se encuentran los diez trimestres consecutivos de contracción que acumula el PIB de edificaciones y los once trimestres en negativo que registra la inversión residencial.
Durante 2025, el sector constructor cerró con una contracción consolidada del 7,5 %, resultado que incluso superó la caída registrada por la actividad minera, la cual finalizó el año con una reducción de 6,2 %.
Para el gremio, la construcción se encuentra actualmente entre las actividades más rezagadas de la economía colombiana y requiere medidas urgentes que permitan recuperar la confianza de los compradores, estimular la demanda y reactivar la oferta de nuevos proyectos.
Camacol considera que sin una reformulación de la política de vivienda o la implementación de estrategias conjuntas entre el Gobierno, las entidades financieras y el sector privado, la recuperación del mercado inmobiliario podría tardar más de lo esperado.
Además del impacto sobre las familias que buscan acceder a una vivienda propia, el comportamiento de la construcción también tiene consecuencias directas sobre el empleo, la inversión y el crecimiento económico, dado que se trata de uno de los sectores con mayor capacidad de generación de puestos de trabajo y de encadenamientos productivos en Colombia.
Fuente: 360 Noticias